No sucedía desde 2013. Hacía 12 años que River y Boca no ganaban ningún campeonato ni uno ni otro. Y este 2025 quedaron expuestos a un rotundo fracaso deportivo, en el que las únicas alegrías de ambos fueron el Superclásico que ganó cada uno y –para la chicana- las eliminaciones del otro. Muy pobre para los dos gigantes del fútbol argentino. Y en esta época de balances, el interrogante que el ambiente futbolero se hace es: ¿cuál de los dos tuvo peor año?
Hay una sensación de que Boca quedó mejor parado porque terminó con más puntos en la anual (62 contra 53 de su eterno rival), lo que le permitió clasificarse a la Copa Libertadores 2026, mientras que el Millonario fue a la Sudamericana después de sufrir en el tramo final una crisis futbolística, con 9 derrotas en los últimos 13 partidos.
Sin embargo, si la Copa Libertadores es lo más importante para los dos colosos del fútbol argentino, el de peor año fue Boca, que dilapidó la posibilidad de jugarla en este 2025 con una eliminación dolorosa ante Alianza Lima de Perú en febrero, como local. Y lo que alimenta esta conclusión es que, a partir de allí, el Xeneize jugó una competencia en cada semestre, que fueron el Apertura y Clausura, ya que en el comienzo de la segunda mitad de la temporada se quedó afuera también de la Copa Argentina tras perder en los 16avos con Atlético Tucumán, y aun así no pudo ganar ninguno de los dos.
Es más: fue eliminado en su cancha, ante Independiente y Racing. La Bombonera no influyó, como suele jactarse el hincha de Boca, en esos tres partidos decisivos. En el medio, alcanzó la peor racha de partidos sin ganar de su historia. Fueron 12 en total.
Edinson Cavani y la noche en que erró un gol increíble contra Alianza Lima. Foto: Marcelo Carroll.En cambio, el equipo de Marcelo Gallardo compitió en todos los frentes hasta septiembre, pero desde ahí entró en un tobogán de derrotas del que no se recuperó. Llegó a cuartos de final de la Libertadores, instancia en la que fue duramente derrotado por Palmeiras, el subcampeón del máximo torneo continental, y a semis de la Copa Argentina cuando cayó en los penales con Independiente Rivadavia. Y en los octavos de final del Clausura perdió en tiempo de descuento con Racing en el Cilindro de Avellaneda. Por otro lado, ya en marzo había recibido un cachetazo tras perder la final de la Supercopa Internacional con Talleres, por penales y en mayo otro con Platense, que lo eliminó en los cuartos de final del Apertura por esa vía en el Monumental.
A mitad de este año, Boca y River jugaron el Mundial de Clubes. Y los dos fracasaron ya que no pasaron la primera ronda. Cada uno con sus circunstancias. El Xeneize se entusiasmó con el empate inicial con Benfica y el gol que le convirtió a Bayern Munich a pesar de ser derrotado y después dejó una penosa imagen al no poder ganarle a Auckland City, un equipo amateur al que el conjunto alemán le hizo 10 goles y el portugués, 6.
River decepcionó en el Mundial de Clubes. Foto: REUTERS / Daniel Cole.Por su parte, River tenía todo dado para pasar de fase luego de ganarle al Urawa Red Diamonds de Japón pero no supo cómo hacerle un gol a Monterrey de México para ganarle y después quedó comprometido ante Inter de Milán, con el que cayó 2 a 0 sin atenuantes y al que apenas le pudo competir un tiempo.
River hizo una inversión de más de 60 millones de dólares entre los dos mercados de pases. Llegaron 12 jugadores, pero la mayoría quedó en deuda. El súper River que imaginó Marcelo Gallardo estuvo lejos de ser invencible, sino todo lo contrario. Terminó siendo un débil equipo que no cumplió ningún objetivo. Y desde lo deportivo sufrió la ida de Franco Mastantuono, que se fue al Real Madrid por una cifra exorbitante: 45 millones de euros. El Muñeco tuvo la máxima responsabilidad en lo futbolístico, claro, pero los jugadores no se quedaron atrás. Y el último año de la gestión de Jorge Brito pasó con más pena que gloria.
Boca, por su parte gastó un poquito más de la mitad (cerca de 35 millones de dólares) de la cifra de River, pero igual hizo erogaciones importantes como la de Alan Velasco, que llegó de Dallas FC de la MLS por 10 millones de dólares y no rindió. A su vez, a Marcos Rojo le indicaron la puerta de salida y Edinson Cavani se sostuvo, pero pasó más tiempo en recuperación que en cancha. Y el ingreso más importante fue el de Cristian Medina, que se fue Estudiantes por 15 millones de dólares. En contrapartida, la llegada de Leandro Paredes fue un golpe de efecto, aunque no alcanzó para un título. Y, por ahora, la presidencia de Juan Román Riquelme está en cero al hablar de campeonatos.
Marcelo Gallardo tuvo su peor año como DT. Foto: Marcelo Carroll.River disputó 54 partidos, de los que ganó 22, empató 21 y perdió 11. Cosechó el 53,70% de los puntos. En tanto, Boca jugó menos. En total, 44 encuentros, de los que triunfó en 22, y empató y perdió por igual: 11. Así, cerró con un 58,33% de los puntos.
En cuanto a los goles, el Millonario hizo 72 (1,33 por encuentro de promedio) y recibió 44 (0,81) y el Xeneize anotó 67 (1,52) y le hicieron 34 (0,77). En esos ítems estuvieron parejos, pero al momento de las definiciones se dieron un golpe tras otro.
Marcos Rojo se fue de Boca a Racing. Foto: AP Photo / Gustavo Garello.Y no fue casual, claro. Por el lado de River, salvo entre abril y mayo, en el resto del año no jugó bien al fútbol. Gallardo no encontró nunca un equipo, los jugadores no dieron garantías y ante cada adversidad se desplomaron. No hubo comunión entre futbolistas y cuerpo técnico.
El Muñeco probó de todo en cuestiones nominales y esquemáticas, pero sin dar en la tecla. Utilizó a 45 futbolistas, que fueron entrando y saliendo y pasaron de ser titulares en un partido a ser suplentes en el siguiente o de no estar convocados a saltar a la formación inicial. Y jugadores que habían llegado a principios de año como refuerzos, se fueron a mitad de año, cuando el entrenador decidió hacer una limpieza profunda que incluyó a unos históricos, como pasó recientemente a fin de año, momento en el que la escoba llegó hasta algunos héroes de Madrid.
River pasó la escoba y Enzo Pérez fue uno de los que tuvo que irse. Foto: Marcelo Carroll.Boca no quiso ser menos y en su año para el olvido, con imágenes negativas para su historia, tuvo cuatro entrenadores, aunque el cuarto, Claudio Úbeda, se hizo cargo tras la desgracia del fallecimiento de Miguel Ángel Russo, quien había llegado para cumplir su último deseo y poner orden en el equipo después de los fuertes cuestionamientos que empezaban a crecer entre los hinchas, apuntando a la Comisión Directiva.
Antes, se había dado un breve interinato de Mariano Herrón tras el despido de Fernando Gago, que fue quien inició el 2025 al frente de Boca. Pero quedó debilitado con la eliminación ante Alianza Lima y lo eyectaron tras la derrota con River en el Monumental, donde jugó con línea de cinco y metió el equipo muy atrás. En el siguiente Superclásico, siete meses después y en la Bombonera, donde Boca ganó 2-0 y el marcador pudo ser más abultado, el de los cambios extraños fue Gallardo.
Riquelme llegó a la presidencia en diciembre de 2023 y todavía no pudo festejar títulos. Foto: REUTERS / Agustin Marcarian.Después de usar 35 futbolistas en 2025, solo en el tramo final del Clausura Boca, insinuó algo, mejoró su juego y parecía que, a fuerza de victorias, podía ilusionarse con ganar un título tras 3 años de sequía, pero se dio un golpe de realidad cuando quedó eliminado en las semifinales tras caer 1-0 con Racing en Brandsen 805. Y las imágenes que sintetizan la confusión del año Xeneize pueden resumirse en dos cambios: el de Marchesín, que se autoexcluyó de los penales con Alianza Lima para que los atajara Brey, el suplente, y el ingreso de Alan Velasco por el Changuito Zeballos, el mejor del equipo en la última parte, ante Racing.
En definitiva, River y Boca sufrieron mucho este año, más allá de si lo de uno fue peor que lo de otro. Por algo, después de 12 años, ninguno de los dos gritó campeón.



