23.3 C
Buenos Aires
miércoles, enero 7, 2026
InicioDeportesel invento argentino que busca una mini revolución en el fútbol mundial...

el invento argentino que busca una mini revolución en el fútbol mundial y hasta alterar las reglas de juego



Si hubo un partido inspirador, probablemente haya sido el que la Argentina jugó ante Inglaterra en México 1986. Ese día, el 22 de junio, Diego Armando Maradona les mojó la oreja a los inventores del fútbol con un gol con la mano y con una magistral apilada que devino en el mejor gol en la historia de los Mundiales. Así ganó 2 a 1 y pasó a semifinales. Pero esa tarde en el estadio Azteca pasó algo más que pudo confirmale a un taxista platense de por entonces unos cuarenta años, y por demás futbolero, lo incómodo que resultan los banderines dispuestos en cada vértice del campo de juego.

Ante Inglaterra, dos partidos antes de ser campeón del mundo, Maradona fue a ejecutar un córner y quitó el mástil clavado en el encuentro entre la línea de fondo y la del lateral. Lo arrojó a un costado y en el aire perdió el lienzo entre amarillo y naranja que lo coronaba. Por eso, el juez de línea costarricense Berny Ulloa impidió que el capitán del seleccionado sacara el zurdazo al área. Lo obligó a reubicar el palo y su banderín.

Luego de algunos rodeos y antes de que se cumplieran 30 segundos, Maradona hundió el mástil y le puso de mala gana el banderín que luego sujetó de manera correspondiente. De nada sirvió que el 10 de una entonces inédita camiseta azulada conseguida de apuro, explicara que le molestaba el palo para mandar el centro deseado.

El suceso, mínimo por cierto, no tuvo a nadie que recogiera el guante de inmediato para ponerle fin al aparente estorbo de cada tiro de esquina, en cualquier cancha, de cualquier lugar del mundo que se ajuste al reglamento que tiene especificaciones sumamente claras para el nada ingenuo banderín del corner. Al menos hasta 2025, ya que antes de que se completara el año la AFA recibió por mesa de entradas un innovador proyecto que persigue erradicar la molesta indicación para los pateadores.

La simple observación de un partido ya había iluminado a Pablo Silva, otro argentino que encontró una solución para un problema cotidiano del fútbol: la posición de la pelota en un tiro libre y la ubicación de la barrera. Su invento, la utilización del aerosol de espuma evanescente que recorrió el mundo y terminó con un juicio millonario por una cuestión de permisos y licencia que la FIFA debió pagarle al hombre que convenció a Julio Grondona de muñir a los árbitros con esa herramienta, terminó con el flagelo de las distancias inadecuadas.

En La Plata, Luis Agustín Toscani diseñó la solución para aquel problema que Maradona dejó registrado hace casi 40 años: el molesto banderín del córner. Se trata de un riel sobre el que se monta el mástil, que cuenta con un botón que el pateador acciona para su desplazamiento sobre la línea del lateral para dejar libre la zona en que se coloca la pelota. Después del tiro, el banderín vuelve a su lugar automáticamente.

«Con el banderín colocado, el jugador tiene que curvar el pie y medir el golpe para evitar impactar en la varilla del banderín», explica con un croquis de puño y letra Luis Aguistín Toscani, autor del invento que tiene registrado y que dirigió al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia, pero que también acercó a Clarín.

El funcionamiento es simple: después de acomodar la pelota, el jugador acciona el botón para que el banderín se mueva los centímetros suficientes y dejar de ser un obstáculo entre la pelota y la patada con que reanudará el juego.

De haber existido antes, en noviembre de 2000, Elvis Gustavo de Olivera de Sá, un marcador de punta brasileño de Quilmes, no le hubiese pegado con la tibia al palo del banderín en su visita a Platense por el torneo de la B Nacional de aquel año. ¿Otra? Diez años más tarde, Angel Di María terminó con el banderín entre la piernas en un partido que el Benfica jugó en Coimbra ante Académica. Si se revisan los archivos, aparecen casos con mayor frecuencia que la imaginada.

«Sería una novedad en todo el mundo y, como dice mi propuesta, si bien hasta hoy se juega sin este mejoramiento, no está de más tecnificar esta parte del campo de jugo: al no tener que pasar el pie ni el cuerpo cerca de la varilla, le da mayor libertad al disparo y, por lo mismo, la dirección que la mente del jugador pensó para jugada», sintetiza Toscani en su envío a Tapia.

Sin embargo para que su idea prospere, deberá suceder algo más que el entusiasmo que logró Silva con Grondona para que el aerosol pasara a ser un accesorio más de los árbitros junto al silbato y las tarjetas. El reglamento impide textualmente la posibilidad de que el banderín sea removido.

«El banderín de esquina no debe ser movido durante el juego; por ejemplo, no debe desplazarse cuando se ejecuta un saque de esquina», dice la regla 17 referida a los tiros de esquina del reglamento de la FIFA sobre el que se rige cada uno de los partidos oficiales del planeta tierra, como si a alguien alguna vez se hubiese adelantado a la posibilidad de que alguien se le ocurriera la osadía de quitarlos del centro de la escena.

La referencia aparece antes, de entrada, en la regla número 1 del Reglamento de Fútbol (Laws of the Game) publicado por la International Football Association Board (IFAB). Son cuatro postes de 1,5 metros de altura mínima ubicados en cada vértice -que no deben ser puntiagudos ni peligrosos para los jugadores y deben estar libres de publicidad-, y su razón de ser es recordar los límites del campo de juego y de algún modo, dejar claro que los de afuera… son de palo.



Source link

ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine

Mas elegidos

Ultimos comentarios