
Hay justicia en los finalistas del Torneo Clausura 2025, que este sábado por la noche (o quizás de madrugada del domingo si hay alargue y penales) conocerá a su campeón. Racing y Estudiantes, frente a frente en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero a partir de las 21 con arbitraje de Nicolás Ramírez y transmisión de ESPN Premium y TNT Sports, son los dos equipos argentinos que mejor compitieron este año en la Copa Libertadores y merecen estar en la final de otro certamen que premia la capacidad para afrontar duelos de eliminación directa. Sin ir más, ambos exigieron al poderoso Flamengo, a la postre campeón de Sudamérica, incluso más que lo que lo hizo Palmeiras en la final.
Racing lo viene demostrando. Hace tiempo quedaron atrás los 35 años sin ser campeón o la sequía entre el Apertura 2001 que conquistó con Mostaza Merlo y el Torneo Transición 2014 bajo la conducción de Diego Cocca. La Academia dio un salto de calidad y hoy se cree más que cualquiera. “Vamos a salir campeones”, dijo Gustavo Costas, un hijo de la casa, al firmar como entrenador del club por tercera vez. Lo trataron de loco, prejuicio que su actitud al borde del terreno de juego no ayuda a disimular, pero ya tiene en el bolsillo la Copa Sudamericana que el año pasado le ganó a Cruzeiro en Asunción, la Recopa Sudamericana ante otro brasileño (Botafogo) y ahora se la presenta la oportunidad de ser por primera vez campeón a nivel local como entrenador racinguista.
No es el de Costas un equipo que destile talento o uno de esos que arrolla rivales como si se trataran de adversarios de un nivel inferior. De hecho, atravesó momentos complicados que pusieron al DT en medio de algunos cuestionamientos que también le caían a sus futbolistas. Por ejemplo, entre agosto y septiembre pasado encadenó cuatro derrotas en cinco partidos que incluyeron una inesperada caída ante Tigre como local y un doloroso 4-1 contra Argentinos en La Paternal.
Sin embargo, hay algo que no se ven tan rápidamente en los números, pero que refleja la mayor fortaleza de Racing: como alguna vez se dijo del River de Gallardo, el equipo de Costas -especialmente por la influencia del experimentado entrenador- está hecho a medida para jugar los mata-mata. Se motivan de otra forma para afrontar esos duelos. Racing tiene personalidad para aguantar uno, otro y otro golpe. Así, tras la dolorosa eliminación frente a Flamengo, el equipo se levantó y ahora se planta en una nueva final luego de dejar en el camino a River en octavos de final y Boca en semifinales.
“Hace un tiempo ya les dije a los chicos que hasta el 21 de diciembre nadie se iba de vacaciones (risas). Eso es lo que pensamos todos. Hay que decirlo: somos un equipo grande, que tiene que ganar y terminar todos los partidos buscando ganar y pelear arriba”, dijo Costas, envalentonado, lleno de confianza. Ahora nadie piensa que es un loco. Él cree lo que dice, sus jugadores le creen y se matan por él en la cancha y de afuera no queda otra que creer lo mismo.
“Me enorgullece haber eliminado a Boca. Eliminamos a River y a Boca y no me imaginaba esto cuando quedamos afuera de la Copa Libertadores con Flamengo, pero cambiamos el chip y estamos en la final”, destacó Gustavo. Y continuó con su mensaje ganador: “Yo quiero que Racing gane. Más allá de si jugamos bien o si jugamos mal, queremos ganar. Eso es lo que tenemos en la cabeza”. Cuenta, además, con la tranquilidad de que su goleador, Adrián “Maravilla” Martínez, dejó atrás en el momento justo la sequía de diez partidos sin convertir. Será un peligro latente.
Un análisis similar puede hacerse de Estudiantes. Estuvo al borde del papelón que hubiera significado quedar afuera del top 8 en la fase regular y quedarse afuera de los playoffs. La derrota en la última fecha frente a Argentinos lo dejó al borde del abismo y pasó a depender de otros resultados que finalmente jugaron a su favor: fue el empate de Belgrano (terminó 10°) ante Unión, la igualdad de Huracán (11°) frente a Barracas Central y la derrota de Defensa y Justicia (12°) contra Newell’s. Y el Pincha se aferró a esa vida extra que le dieron para conseguir victorias resonantes ante Central (octavos de final), Central Cordoba (cuartos) y en el clásico frente a Gimnasia (semis), todas por 1-0.
“Racing y Estudiantes son dos de los mejores equipos del país, tienen el premio de llegar a un último partido y fijarse quién es mejor. Llegamos en el momento que tenemos que llegar, llegamos bien y estamos bien. Somos justos vencedores, el equipo está bien y lo manifiesta”, se ilusiona Domínguez.
Tampoco brilla Estudiantes, pero algo tiene. Quizás sea la buena mezcla que tiene en su plantel entre jugadores experimentados y otros más jóvenes. O la jerarquía de otro muy buen entrenador. No por casualidad jugará su sexta final en los últimos dos años e irá en busca de su cuarto título en este período, que se sumaría a la Copa Argentina 2023, Copa de la Liga 2024 y Trofeo de Campeones 2024. Y ahora, además, tiene la oportunidad de gritar campeón en Santiago del Estero, la tierra donde forjó su poder Pablo Toviggino -secuaz de Chiqui Tapia-, en medio de la disputa entre la AFA y Juan Sebastián Verón.



