
Se terminó el tiempo de elegir entre Julián Alvarez o Lautaro Martínez. En la nueva Scaloneta, la «o» empieza a quedar en el pasado y la «y» toma el centro de la escena. Durante buena parte del ciclo, Lionel Scaloni tuvo que decidir quién acompañaba a Lionel Messi en el ataque. Ahora, con el rosarino afuera de la Selección y con un nuevo ciclo que asoma (habrá que determinar si con Scaloni al mando), el escenario cambió: Julián y Lautaro serán la dupla sobre la que se empezará a construir la Argentina que viene. Es un privilegio para el entrenador, pero también un desafío: alrededor de ellos deberá acomodar las piezas de un equipo que ya no tendrá al mejor jugador de su historia como punto de referencia. Ambos irán desde el inicio ante Bolivia desde las 21 en el Mario Alberto Kempes.
A Scaloni, se sabe, le gusta el esquema táctico 5-3-2 (o 3-5-2, según los intérpretes que jueguen por las bandas). Por eso, para algunos la salida de Messi de la Selección podría habilitar un cambio de dibujo. Eso no sería una novedad por dos cuestiones: primero, el técnico ya lo ha utilizado en distintas oportunidades; segundo, la profundidad por las bandas que genera el dispositivo es más beneficiosa si se juega con dos atacantes de referencia, como serían Lautaro y Julián. Los nombres de Giuliano Simeone y Nicolás González encajarían a la perfección.
Pero no se producirá un cambio de esquema en la nueva Scaloneta porque el entrenador entiende que en Argentina abundan los mediocampistas de buen pie: seguirá el 4-4-2. Pases cortos y equipo compacto son algunas de las ideas primordiales de Argentina. Y, más allá de que son los futbolistas, con sus características, los que determinan las tácticas, tanto Scaloni como su cuerpo técnico tienen preferencia por esa manera de jugar.
“Es inútil hablar acá de transiciones rápidas o de vértigo porque nuestro juego no va por ahí. Nuestra mejor versión es la de juntar pases, la de ir todos juntos. La idea está clara y no la vamos a traicionar, más allá de que nos podemos acomodar a otra clase de juego”, le aclaró Scaloni a Clarín durante el Mundial.
Otra pista de lo que piensan el DT y sus ayudantes la regaló Matías Manna, integrante del cuerpo técnico, en una carta que publicó en sus redes sociales con motivo de la despedida de Messi. «Un conjunto de ideas que llevan a un equipo a dominar a través de la pelota, a llenar el centro del campo para poder jugar con superioridad (gol versus Argelia). Priorizar el pase corto, que muchos jugadores se acerquen a la pelota, que muchos mediocampistas potencien a los números 10. Con su identidad, ‘La Nuestra’, desde el Sur Global, Argentina tiene que decir: jugamos así. En los mejores partidos de esta era Scaloni, jugó de esa determinada manera. Me encantaría que la Selección Argentina, en el predio que lleva tu nombre, con los árboles de fondo, nunca deje de entrenar y buscar ese estilo, que siga creciendo a través de cada entrenamiento, y que dentro de 15 o 20 años sea en cada partido reconocible», redactó.
El primer equipos tras el anuncio de salida de Messi presentará variantes en los laterales: Agustín Giay y Facundo Medina tendrán su oportunidad, mientras aguardan un lugar Santiago Simón y Román Vega. El centro del campo es el sector clave y ahí estará Alexis Mac Allister con Exequiel Palacios (Enzo Fernández se sumó tarde a los entrenamientos). Nico Paz, por la derecha, tomará la función que realizaba el sancionado Thiago Almada por la izquierda. Lo que resta definir es el cuarto volante: podría ser Valentín Barco, para aumentar la tenencia, o Matías Soulé, para ganar en verticalidad.
Los de arriba no se discuten: Julián y Lautaro, la dupla que se proyecta para los próximos 4 años de la Scaloneta.
Asoma entonces un nuevo desafío en la Scaloneta. Ya no estará Messi para inventar soluciones y hacer que todo parezca más sencillo. Estarán Julián y Lautaro para asumir buena parte de esa responsabilidad, pero la idea será la que se conoce: que la Selección no dependa de un nombre sino de una identidad. El tiempo dirá si Scaloni seguirá al frente para conducir esa transformación, aunque la hoja de ruta parece escrita: será con dos referentes de ataque bien definidos. Y con las convicciones que lo llevaron al éxito.



