En la isla volcánica Mauricio, ubicada a unos 900 kilómetros de Madagascar, una especie de ave gigante habitó entre los bosques tropicales del archipiélago.
El dodo Raphus cucullatus fue una especie de ave endémica de la isla que, tras evolucionar sin depredadores naturales durante millones de años, se adaptó a la vida terrestre y perdió su capacidad de volar.
La llegada de los primeros colonos neerlandeses a finales del siglo XVI inició un proceso de caza indiscriminada y de destrucción de los bosques de la isla que desencadenó, en menos de unas décadas, la extinción de la especie.
El dodo sufrió gigantismo insular
El dodo fue una especie de ave que perteneció a la familia de las palomas y las tórtolas.
El dodo evolucionó sin depredadores durante millones de años en Mauricio. Foto: colossal.comEn 1758, el naturalista Carl Linneaus calificó al dodo como Struthio cucullatus en su icónica obra Systema Naturae, incluyéndolo en la lista de avestruces.
Dos años después, el zoólogo francés Mathurin Jacques Brisson creó el género Raphus, donde incluyó únicamente al dodo, el cual adoptó el nombre de Raphus cucullatus.
Los dodos habitaron en la isla Mauricio, un archipiélago que cuenta con amplios bosques tropicales y que tiene una superficie de tan solo 2.040 km².
Se cree que los primeros antepasados del dodo llegaron a la isla Mauricio hace más de cuatro millones de años.
La ausencia de grandes depredadores en el archipiélago y la gran cantidad de alimento en la isla favoreció el gigantismo insular, un fenómeno evolutivo que favorece el aumento del tamaño de pequeños animales que quedan aislados en islas.
El dodo dejó de volar por el aumento de su tamaño. Foto: D. público/WikipediaLa evolución del dodo en la isla impulsó el crecimiento de su cuerpo y redujo el tamaño de sus alas ya que, al no haber grandes depredadores que supusieran una amenaza, el vuelo dejó de ser una ventaja evolutiva.
El dodo comía pequeñas piedras
El dodo era un ave alta que podía llegar a medir 70 centímetros y tenía un peso aproximado de 10 a 18 kilos.
Era un ave grande y gorda, que estaba cubierta de suaves plumas grises y una pluma blanca en la cola.
Además, tenía alas pequeñas y poco desarrolladas junto con patas cortas de color amarillo.
En 1998, se creó en Oxford un modelo de dodo. Foto: BazzaDaRambler CC BY 2.0Una investigación publicada en la revista nature, que analizó restos fósiles de huesos de dodo, reveló que las crías de esta ave crecían rápidamente y podían alcanzar el tamaño corporal adulto en menos de seis meses.
Se alimentaba principalmente de semillas, frutos caídos y de algunos invertebrados. Los colonos neerlandeses decían haber visto al dodo adentrándose en pequeñas charcas de agua para cazar peces.
Pero lo que más sorprendió a los marineros era que el ave comía pequeñas piedras.
Este comportamiento que hoy conocemos como litofagia, se debe a que las aves, al no tener dientes, necesitan ayuda para la digestión de alimentos duros.
El dodo ingería gastrolitos (pequeñas piedras) que permanecían en la molleja y ayudaban a triturar alimentos como semillas y frutos. Actualmente, este comportamiento está presente en gallinas, palomas y avestruces.
Un marinero dibujo al dodo en una expedición en 1601. Foto: D. público/WikipediaLa causa de su extinción
La isla Mauricio estuvo deshabitada por el humano hasta el año 1598, cuando una expedición neerlandesa dirigida por el almirante Wybrand van Warwijck llegó al archipiélago.
Aunque los marineros estuvieron un tiempo en la isla, no establecieron ningún asentamiento.
Recién en el año 1638, los neerlandeses fundaron la primera colonia en Mauricio, un asentamiento pensado como base estratégica para abastecer a las expediciones que comerciaban en las Indias Orientales.
Los dodos, acostumbrados a vivir una vida sin depredadores naturales, no le temían al humano e inocentemente se acercaban a ellos.
Muchos dodos eran asesinados con palos. Foto: D. público/WikipediaAsí fue que los colonos neerlandeses vieron al dodo como una presa fácil y comenzaron a cazarlos con suma facilidad.
Los dodos se mataban hasta con palos
Según los marineros de la época, el dodo tenía un comportamiento torpe que les resultaba gracioso y lo consideraban «tan estúpido que hasta se dejaba matar con un palo».
Lo que ocurría en realidad era que el dodo nunca había necesitado aprender a temer a los depredadores terrestres ni a los seres humanos, ya que había evolucionado sin ellos.
El asentamiento de los colonos neerlandeses trajo consigo la tala indiscriminada de los bosques de la isla Mauricio, donde los dodos mayormente tenían sus nidos
A pesar de ser cazados, los dodos nunca le temieron a los humanos. Foto: D. público/WikipediaEl remate final para el dodo llegó con la introducción de especies invasoras como ratas, cerdos y gatos domésticos, que destruyeron nidos y comenzaron a devorarse sus huevos y a sus crías.
La extinción fue tan rápida que en 1662, a tan solo 64 años del primer desembarco neerlandés en la isla, se registró el último avistamiento de este animal.
La extinción del dodo se popularizó en todo el mundo y transformó a la especie en el símbolo más reconocido de extinción animal causada por los humanos.
De hecho, en Inglaterra surgió la expresión «muerto como el dodo» («As dead as a dodo»), la cual hace referencia a algo que desaparecido de la tierra.
Los planes para revivir a la especie
La paloma de nicobar es el ancestro común más cercano al dodo. Foto: Gnomonic CC BY 2.0En enero de 2023, la empresa de biotecnología Colossal Biosciences anunció su plan para traer al dodo devuelta a la vida mediante técnicas de edición genética.
La empresa reveló que utilizarían a la paloma de Nicobar como base para revivir al dodo ya que es el pariente vivo más cercano.
El equipo de Colossal logró cultivar por primera vez células germinales primordiales de paloma, precursores de espermatozoides y óvulos.
Estas células serán editadas con tecnología CRISPR para reconstruir el ADN perdido del dodo a partir de restos fósiles y material genético actual. Luego, se implantarán en gallinas modificadas genéticamente que funcionarán como “madres sustitutas”.
Si el proceso sale bien, las crías resultantes compartirían gran parte de la información genética del dodo original. “Nuestro objetivo no es crear dos dodos, sino miles”, explicó Ben Lamm, director ejecutivo de la compañía.
Si todo sale como está previsto, los dodos volverían a caminar entre los árboles de la isla de Mauricio antes del año 2035.



